Generalmente para el ciudadano común que apoya a la izquierda, la elección entre capitalismo y socialismo es una moral. Lo que está en juego cuando decide apoyar a un sistema u otro, es qué tipo de moralidad será la que impere en un país. Desde su punto de vista si el socialismo sale victorioso dará como resultado una sociedad ética en donde todos comparten y se ayudan entre sí, y si el capitalismo sale victorioso dará como resultado una sociedad en donde las personas solo buscan el bien individual sin importarles el éxito o sufrimiento del resto. El ciudadano común piensa que las victorias que llevan a que alguien consiga el bien individual son derrotas para los demás, es la falacia de que la economía es un juego de suma cero. Por lo tanto, elegir un sistema en donde las personas actúen altruistamente sin buscar su propio bien individual es la solución a la mayoría de los problemas sociales.
Este error común es una de las mayores fuerzas que impulsan la elección de gobiernos socialistas y autoritarios. Y hay que reconocerle a los intelectuales de izquierda y a la mayoría de los políticos y demagogos el éxito que han tenido en empaquetar al socialismo con la ética del altruismo, y al mismo tiempo empaquetar al sistema capitalista con el egoísmo. Esto es bastante astuto porque en realidad el capitalismo no demanda de ninguna forma que las personas posean un sistema de valores u otro, salvo el respeto a la propiedad de los demás.
La propuesta del socialismo es la socialización de la propiedad privada, específicamente los medios de producción. Es decir, la propuesta implícita es transformar a la sociedad actualmente egoísta en una sociedad más solidaria, ergo un cambio en el sistema político que constituirá también un cambio en la moralidad de la cultura. Uno de los problemas con esta propuesta es que ese tipo de sociedad en vez de dejar una sociedad de todos, termina siendo una sociedad del grupo que convenció a la mayoría a implementar dicho sistema. Y a pesar de que luego de implementar el socialismo muchos bienes son de acceso gratuito para la mayoría, la fuerza militar del país termina siendo propiedad privada de dicho grupo político, el cual por consecuencia de monopolizar la fuerza queda con el derecho de coaccionar a todo un país con amenazas indirectas hechas a través del órgano legislativo, que se usa para obtener el botín definitivo, derecho a tomar dinero de los demás por medio del impuesto y monopolizar la falsificación de dinero. No obstante esta idea que se podría resumir de forma simplista como: "si nos dan el poder la sociedad será una moral porque nosotros los obligaremos a compartir, lo que eliminará los problemas de los más necesitados" es una exitosamente esparcida, fundamentalmente porque toca las emociones del ciudadano común.
Es algo bastante lamentable que las emociones morales de ayudar a los que más necesitan y los valores de compartir y cooperar sean parte de la fuerza que lleva a que psicópatas manipuladores terminen con el poder para controlar a todo un país y terminar destruyéndolo. Todo por razonar erradamente y concluir que la moral en una cultura se cambia sólo por la fuerza, y como muchas de las emociones más fuertes son de naturaleza moral, con esta falacia gran parte de las luchas políticas apasionadas tienen una naturaleza izquierdista. Cabe mencionar que no se debe incurrir en el error de denigrar o cuestionar las emociones y los valores altruistas y colectivista, esto prorrogaría la idea de que los que apoyamos al libre mercado lo hacemos porque no valoramos la ética de compartir y que pensamos que la evolución final del hombre es uno frío e individualista sin compasión por nadie más, aunque hay personas a favor de libre mercado que piensan así como los seguidores del objetivismo Randiano. Al final no son las emociones morales, altruistas y comunitarias las que llevan al error de imponer sistemas totalitarios, sino la errónea creencia de que el socialismo de estado es la mejor opción política para convertir a una sociedad en una moral.
Un método bastante eficaz para separar la moral del autoritarismo es un argumento ya famoso dentro del mundo libertario: señalar que puede existir un socialismo voluntario y uno forzoso, hacerlo de por sí demuestra que el autoritarismo no es necesario para que una sociedad actúe de forma altruista y comunitaria. Y más importante aún, demuestra, aunque no tan explícitamente, que un socialismo voluntario es compatible con el capitalismo debido a que en una sociedad capitalista no existe una prohibición sobre cómo organizarse, pues el capitalismo se trata esencialmente de libertad y de no agredir la propiedad del otro, un socialismo voluntario no violaría estos principios.
Otra efecto de mencionar estas dos alternativas de socialismo es que implica que el socialismo voluntario es el único de los dos que puede ser legítimamente moral porque, bueno, es voluntario, al contrario del acto en el socialismo forzoso. La moral es la expresión de los valores de un sujeto, un valor consiste en que un individuo enfrentado a dos opciones le dará prioridad a una más que a la otra, si está forzado a elegir solo una opción pues no está expresando de ninguna forma ningún valor moral. Los ciudadanos de una cultura dentro del socialismo forzoso son solo agentes de los gobernantes, no tienen "libre albedrío" cuando comparten obligatoriamente. Sin embargo, los gobernantes que obligan a sus ciudadanos a actuar con apariencia socialista tampoco expresan valores morales o éticos. Ellos no se sacrifican ni comparten, al contrario se vuelven ricos de su supuesto sacrifico. Por supuesto, dentro de la retórica del político ellos se quedan con el crédito de servir a los demás, pero si observamos fríamente a lo que hacen e ignoramos lo que dicen, veremos que ellos solo ordenan y toman de los demás, no producen ni comparten.
Entendiendo el carácter coactivo del socialismo nos ayuda a ver que es más difícil que existan principios morales tipo comunitarios dentro del mismo socialismo de estado, hasta es cierto que podría existir un socialismo de estado en donde casi ninguno de los ciudadanos comparten o aplican la ética del socialismo voluntariamente. Si alguien quiere que su sociedad tenga valores comunitarios, el socialismo de estado no es el camino. Por otro lado, aunque el capitalismo no promueve ni niega el socialismo voluntario o sus supuestos principios morales, definitivamente hace más factible que pueda desarrollarse que en el socialismo de estado. Como el capitalismo esencialmente se trata de libertad, lo cual significa respeto al individuo y a lo que ha adquirido, existe libertad de actuar de acuerdo a los principios y valores que uno prefiera, como por ejemplo, que un grupo de personas prefiera organizarse de forma socialista como ocurre naturalmente con las familias (tal cual por su necesidad tal cual por su capacidad), Con tal que dicha asociación no transgreda la propiedad de un tercero no hay razón para prohibirla, hay libertad de cómo un individuo puede actuar y cooperar. Para ilustrarlo mejor, en el capitalismo una persona puede ser totalmente egoísta y no entregar ni un centavo a nadie de a gratis durante toda su vida, como también puede alguien dedicar su vida a causas altruistas sacrificándose a sí mismo. Esta libertad no existe en el caso del socialismo, en donde autoritariamente los de arriba deciden qué valores los ciudadanos deben aparentar con sus acciones aunque ellos no los compartan.
otra razón de por qué el socialismo voluntario, o principios morales colectivistas, es más factible que se de en el capitalismo que en el socialismo de estado, es porque en realidad la implementación del capitalismo en mayor o menor medida nos ha rescatado del salvajismo animal, de la lucha desesperada por adquirir recursos para la supervivencia. Esto se debe al respeto a la propiedad, la división del trabajo, la plusvalía que permite el perfeccionamiento de los medios de producción, acuerdos voluntarios que implican el beneficio entre las partes, entre otras. Antes de estos logros creados por el capitalismo, la lucha no era por el reconocimiento a las vacaciones o los bonos nocturnos, era por conseguir una forma de no morirse de hambre por lo escasos que eran los recursos para la supervivencia. Todo lo logrado por el capitalismo nos permite relajarnos y no actuar por nuestros instintos más primitivos de supervivencia, en donde en muchos casos la violencia es una alternativa normal para poder vivir otro día más.
Lo irónico es que los izquierdistas acusan al capitalismo de poner a las personas a competir de una forma salvaje. La competencia capitalista o de mercado es diferente a la salvaje lucha entre los animales por la supervivencia ya que se da siguiendo el principio del respeto a la propiedad ajena, por eso no puede tratarse sobre quién es el más violento o salvaje en apoderarse de los bienes de los otros, o de quién es el más elocuente y manipulador para justificar o disimular el robo ante el público, se trata de que si alguien quiere adquirir algo de alguien más sólo lo puede hacer ofreciendo algo de valor a cambio, por lo tanto los derechos de propiedad estimulan la producción de valor. Es palabras simples, quienes serán exitosos en una sociedad que respeta la propiedad privada dependerá de quienes sumen más valor a los demás, en una sociedad en donde no se respeta tal derecho se abre la posibilidad de que los que restan valor a la sociedad sean exitosos, y en muchos casos llegan a serlo más que las personas que aportan valor a los demás y no violan los derechos de nadie.
Que tan solo un país respete el derecho de propiedad privada lleva a la conclusión natural de la creación y desarrollo de sistemas de producción masivos para la satisfacción de necesidades, los cuales han sido lo que principalmente ha permitido el gran crecimiento poblacional de los últimos siglos, y también la única razón de por qué existen países ricos en donde los supuestos pobres viven mejor que los ciudadanos de clase media en países tercermundistas donde no se respeta tanto los derechos de propiedad privada. Ahora, ¿en qué país provoca más compartir? ¿En uno en donde abundan bienes materiales o en uno en donde escasean? ¿En donde las necesidades vitales todavía no están totalmente satisfechas o en donde no hay que preocuparse por las necesidades? Obviamente, para actuar más caritativamente primero el bienestar de uno y de los más cercanos debe estar de cierta forma asegurado, y por supuesto, hay que tener en primer lugar posesiones de más para poder compartirlas.
Bajo un sistema político en donde no se respeta la propiedad privada la conclusión lógica es la escasez, ya que todo aparato productivo se mantiene porque hay marcos institucionales que lo protegen y de esa forma, quien haya generado un sistema productivo exitoso puede expandirlo y perfeccionarlo por la acumulación de capital; los impuestos, las expropiaciones, la inflación, las regulaciones, eliminan la flexibilidad y el avance del sector productivo para satisfacer las necesidades de la sociedad dejando así una sociedad pobre llena de necesidades, lo que va aumentando el riesgo de que las personas por desesperación no solo dejen de ser tan caritativas, sino que tomen conductas moralmente reprochables como la violencia y el saqueo (por supuesto, la supervivencia está primero). Las conductas éticas, morales, y el ser civilizado en sí, son lujos que existen sobre la base de sistemas productivos, cualquier argumento moral que ponga en riesgo los sistemas productivos, es una falacia en sí, la escasez viene acompañada de la desesperación y el salvajismo, y la abundancia brinda el lujo de poder seguir cualquier sistema ético o moral que deseemos. Por esta razón, quien quiera una cultura o sociedad con valores socialistas, comunitarios, colectivistas, altruistas, o solidarios, debe en primer lugar apoyar al sistema que permite el lujo de que actuemos diferente a animales salvajes desesperados por sobrevivir, y en segundo lugar, debe buscar persuadir a los demás que su sistema de valores es el mejor, para que el resto lo adopte voluntariamente y sin ninguna forma de amenaza o de agresión.