Una señora millonaria, a quien llamaremos la Madam, sufre de un
accidente en el que su cabeza se vio bastante afectada. Luego de varias
operaciones por parte de neurocirujanos pasó la recuperación sin poder
mostrar ninguna emoción, los doctores piensan que su apatía es causada
por los daños que recibió en el sistema emotivo del cerebro. Familiares
de ella bromeaban con que era mejor que estuviese así sin emociones ya
que la señora tenía muy mal carácter. A la final la señora fue dada de
alta, cuando iba de regreso a su mansión, ella observa una piedra por el
camino y lanza su primera expresión de emoción, grita al conductor:
¡deténte!, éste frena inmediatamente y le pregunta a la señora: "Madam,
¿qué ocurre? ¿vio algo? Debería estar tranquila luego de tantas
operaciones". Ella queda pasmada con la mirada absorbida en una piedra
al lado de un árbol; sale del carro, corre, la toma y dice: "¡un
milagro, un milagro! Esta piedra es mágica, ella fue la que me salvó la
vida, justo antes de la primera operación recuerdo haber visto esta
misma piedra y después de eso quedó en mi mente, ahora que me la
encuentre otra vez significa que ella en realidad intervino para
salvarme, ¡un milagro!" exclama la señora con un rostro deslumbrado. El
conductor intenta hacerle entrar en razón: "disculpe Madam, es solo una
piedra, seguro se siente así por sus daños cerebrales, una piedra no
puede..." pero es interrumpido por la señora: "¡Cálla!, ¿¡cómo puedes
sugerir que estoy loca!?" la señora con indignación de inmediato lo
despide.
La Madam organiza una fiesta invitando a sus conocidos y
familiares. Todo aquel que recibió una invitación se sintió extrañado
pues la señora nunca hacía reuniones, nunca socializaba, y pese de ser
extremadamente rica nunca ayudaba a ninguno de sus familiares, ni a los
más pobres los cuales en la familia abundaban. La fiesta inicia llena de
lujos, comida y música, todos festejaban con alegría, muchos de los que
sentían cierto desprecio a la Madam se les pasó por tan agradable
velada. De repente la Madam sale diciendo que tiene un anuncio
importante por hacer, "he sido parte de un milagro, el que me permite
estar aquí hablándoles, fue increíble, lo que me ha hecho salir viva de
tan terrible accidente no han sido los médicos, sino esta piedra" reveló
un altar en donde la común y corriente piedra posaba. Todos los
invitados estaban confundidos, la señora siguió hablando "estoy tan
agradecida por lo que ha hecho por mí, la adoro y desde hoy voy a
celebrarla y espero que ustedes me acompañen en las celebraciones
también" lo decía con lágrimas en los ojos y mucha emotividad. Cuando
terminó el discurso solo había silencio en la sala, las personas no
sabían cómo reaccionar, la Madam miraba cómo la habitación entera se
había paralizado, era un momento lleno de tensión en donde no se sabía
si habría ridiculización o aprobación. Al rato uno de los invitados con
el fin de romper la tensión dijo: "¡viva la piedra milagrosa, gracias a
ella Madam vive, viva!" miró a todos como insistiendo a que se unieran a
él, unos pocos empezaron a aplaudir y luego de un rato todos celebraran
por la piedra. La reunión siguió después de eso, nadie mencionaba nada
en contra de la piedra ni de la Señora, todos se divirtieron en la
celebración.
Las reuniones se volvieron costumbre en la mansión,
ahora todo el círculo social y familiar de la señora tenía el privilegio
de disfrutar fiestas lujosas celebradas con relativa frecuencia, todas
hechas con el fin de adorar a la piedra milagrosa. En las fiestas
naturalmente se crearon diferentes tipos de rituales con la finalidad de
rendir tributo a la piedra, eran bailes, reverencias, discursos,
consignas, etc. La piedra se había convertido en un símbolo de la
familia, y ésta de verdad permitió mucho, porque creó unión en los
miembros de la familia, además de que varios familiares lograron
beneficiarse de la fortuna de la señora, y mientras más entusiastas eran
con el homenaje a la piedra más ayuda recibían. Había participantes en
las reuniones que lograban expresar con total sinceridad agradecimiento y
afecto hacia la piedra milagrosa, los brindis por la piedra estaban
llenos de elocuencia y emotividad, mantenían a los invitados con una
sonrisa y aplaudiendo con facilidad, todos aceptaban que la piedra era
en realidad milagrosa. La señora notaba quiénes de sus invitados eran
los más entusiastas, y los que lo eran terminaban siendo los que
recibían más favores económicos por parte de la Madam. Luego de varios
años, ya nadie comentaba si la piedra era milagrosa o no, eso era una
verdad establecida en la familia y no había ningún cuestionamiento al
respecto. Si alguna vez hubo dudas de que la piedra era milagrosa pues
ya habían sido olvidadas, y dudarlo en la familia no tenía ningún fin.
Un
chico muy pobre que también era parte de la familia atravesaba una
enfermada que para poder ser tratada era necesario mucho dinero, pero
como siempre se mantuvo alejado de la familia no había podido
beneficiarse del cambio de actitud de la Madam, quien resultaba ser su
tía lejana. Un día un familiar lo visita y le recomienda que asista a
una de las fiestas de su tía, le dice que ella ya no era tan avara y
desagradable, que más bien ahora ayudaba a los de su familia sin
titubear dando largas sumas de dinero con facilidad y como el caso del
chico era grave, con más probabilidad ella podría decidir ayudarle. El
chico no se sentía a gusto con la idea de ir a pedir dinero, pero como
estaba tan mal y al parecer era seguro que recibiría ayuda, decidió
asistir a una de las fiestas. En la reunión se sentía extrañado de lo
que ocurría, veía muchos rituales extraños y cuando preguntó por qué los
hacían, quedó más sorprendido al saber que todo era por una piedra, por
una simple piedra, el chico no podía creerlo. Los miembros de la
familia le invitaban a participar en las actividades que rendían tributo
a la piedra, pero él como se sentía tan incómodo sobre todo el asunto
se reusó a hacerlo, la señora lo observaba notando con enojo la
indisposición que tenía el chico de ser parte de la celebración a la
piedra milagrosa.
Comienza la cena, se levanta el más cercano a
la Madam dando un discurso sobre la vida, los milagros, y la deuda
grande que tiene la familia con la piedra milagrosa. Lo hace con mucha
elocuencia, todos, como usualmente terminan haciendo, le sonríen y
aplauden, y merecido lo tiene porque se esmeraba bastante en cada
brindis que dedicaba. Durante las conversaciones de la cena alguien le
pregunta al chico qué opinión le merecía las celebraciones de la
familia, el chico responde: "me disculpan, pero me parece raro todo esto
de la piedra... digo, ¿cómo es que saben que la piedra en realidad tuvo
algo que ver con la operación? Es una tontería pensar que una piedra
común y corriente pueda causar milagros" Hay un silencio pesado luego
del comentario, y se le podía ver el rostro de irritación a la Madam por
la imprudencia del chico. Un invitado sonriendo cambia rápidamente el
tema de conversación con un chiste, todos se ríen y la cena continúa
como si nada hubiese ocurrido, pero después de eso, nadie conversaba con
el chico, este rechazo continuó después de la cena, los invitados
evitaban relacionarse con el muchacho a toda costa, éste lo nota y por
eso decide irse de la fiesta, no sin antes intentar hablar con la Madam
pues para eso había asistido a la reunión. Entra a la habitación
principal y le dice a la Madam: "Tía, quiero pedirte un favor, estoy muy
enfermo, no puedo costear mi tratamiento. Me dicen que has ayudado a
mucha de nuestra familia y si me puedes prestar algo para iniciar mi
tratamiento estaría agradecido". Madam se ríe y le dice: "¿¡cómo crees
que te ayude luego de que le faltaste el respeto a la piedra
milagrosa!?, ¡qué indignación!, no quiero volverte a ver en esta casa,
¡largo!". Sin más remedio el chico deja la mansión sin conseguir la
ayuda que buscaba.
A los meses la enfermedad del chico había
empeorado, el dolor era más intenso y todavía no alcanzaba a reunir lo
necesario para iniciar el tratamiento. Entre el dolor y la angustia al
chico le vino la idea de que quizás fue maleducado por dar su opinión,
pensaba: "si es el hogar de la señora, debí respetar su creencia, es
irrespetuoso criticar los pensamientos de los demás y no seguir las
tradiciones en su mismo hogar, pues cada quien tiene derecho a sus
creencias, lo mejor es irme a disculpar por no haber hecho lo correcto".
Estos razonamientos parecían estar más motivados por la necesidad de
conseguir un alivio a su dolor que por un reflejo de sus ideas propias
ya que en realidad el chico era alguien orgulloso que usualmente no se
echaba para atrás con su palabra y mucho menos mentía. Cuando llegó a la
mansión le tuvo que insistir al portero para poder entrar que le dijera
a la Madam que no venía con intención de discutir sino de disculparse,
la señora le permitió una conversación a la final. Ella escuchó con
paciencia las disculpas, decía el chico a su tía lejana cosas como que
no era correcto violar las reglas de un hogar, que lo mejor es respetar
las ideas de los demás, seguir las tradiciones por ser cortés, etc.
Luego del discurso, la Madam alzando la voz y muy seria le dice: "Mira,
en toda tu charla no escuché ni una vez que admitías que la piedra en
realidad es mágica. Sé muy bien que necesitas ayuda médica y estoy
dispuesta a dártela, todo lo que necesites, pero solo si te disculpas no
ante mí, yo no fui a quien más irrespetaste, sino ante la piedra y que
sea frente a todos en la reunión. Si lo haces te ayudaré, si no, no
quiero verte más por acá". El chico se enfada por el trato que recibe,
ya antes de irse sin disculparse con la piedra siente un fuerte dolor en
su estómago, la enfermedad le afecta, él en ese momento baja su cabeza
por causa del dolor y renuentemente dice: "sí, me disculparé con la
piedra".
Ambos salen de la habitación y en el medio de la
reunión dice en voz alta la Madam: "escuchen todos, el chico tiene un
anuncio importante que hacer. Entonces... ¿qué querías decir?". En ese
momento el chico se para frente del altar y antes de decir las palabras
de disculpas a la piedra, sus principios le empiezan a estorbar, queda
como congelado por unos momentos cerrando los ojos y apretando los
puños. La tensión era alta, todos veían aquel escenario en silencio, la
señora lo observaba con frialdad esperando ver si acaso tomaría la
decisión correcta, si superaría la prueba que le concedería sus ayudas
económicas o quedaría condenado al desamparo. A la final el chico
reacciona, su actitud cambia totalmente, con lágrimas en sus ojos dice
alzando la voz: "¡disculpa piedra por haber dudado de tu magia, estaba
tan equivocado, eres en verdad maravillosa!". Luego de un corto silencio
los invitados le aplauden, la señora lo acoge en sus brazos mientras el
chico lloraba, la reunión continuó normalmente. Desde ese momento el
chico participó en todos los rituales con mucho entusiasmo, era bueno
dando discursos, inventando actividades, planificando reuniones. Y lo
bueno del asunto fue que la Madam le pagó todo el tratamiento médico y
gracias a él logró superar su enfermedad. Según la Madam, la piedra no
solo la había milagrosamente salvado a ella sino también al chico. Pero
todavía quedaba un misterio, si acaso el chico en realidad creía que la
piedra era milagrosa o si acaso todo era un acto para beneficiarse de la
fortuna de la Madam, Si es un acto entonces el chico era un tremendo
actor, sin embargo sea cual fuere el caso, no había mucha diferencia, la
verdad ahí era que la piedra sí era milagrosa, era una verdad al igual
como que el sol saldría al otro día.
sábado, 28 de diciembre de 2013
domingo, 1 de diciembre de 2013
Damas y caballeros, el show siempre tiene que continuar.
Lo que es real para las personas es producido por las emociones, nuestra
atención es consumida y absorbida por ellas, nuestras conductas y
pensamientos están dirigidos a construir una realidad en torno a ellas.
Buscamos crear un escenario que permita que esas emociones se mantengan,
pero como la realidad es siempre cambiante, el sistema de valores y
prioridades cambia, haciendo así que lo que se sentía real deje de serlo
cuando sea menos necesario o accesible. Cuando un escenario desaparece
de nuestras vidas, la emoción no puede mantenerse, ya no hay ningún
lugar en donde pueda habitar. Muchos nos aferramos tanto a una emoción
que no aceptamos que el escenario que la producía ha dejado de existir, o
nos engañamos con que existe cuando no es así. Cuando nuestros
escenarios cambian, ya sea porque la vida es muy inestable, o
cuestionemos las bases de un escenario, cuesta que las emociones se
mantengan, así que se nota fácilmente que las cosas no son tan reales
como creíamos, llevándonos a la conclusión de: nada es real o nada tiene
significado. Todo lo que queremos es un buen escenario para que las
historias que nos causan las emociones que deseamos se mantengan por
siempre, pero de todas formas, todas las cosas tienen que pasar.
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