sábado, 28 de diciembre de 2013

Tan significativo como una piedra.

Una señora millonaria, a quien llamaremos la Madam, sufre de un accidente en el que su cabeza se vio bastante afectada. Luego de varias operaciones por parte de neurocirujanos pasó la recuperación sin poder mostrar ninguna emoción, los doctores piensan que su apatía es causada por los daños que recibió en el sistema emotivo del cerebro. Familiares de ella bromeaban con que era mejor que estuviese así sin emociones ya que la señora tenía muy mal carácter. A la final la señora fue dada de alta, cuando iba de regreso a su mansión, ella observa una piedra por el camino y lanza su primera expresión de emoción, grita al conductor: ¡deténte!, éste frena inmediatamente y le pregunta a la señora: "Madam, ¿qué ocurre? ¿vio algo? Debería estar tranquila luego de tantas operaciones". Ella queda pasmada con la mirada absorbida en una piedra al lado de un árbol; sale del carro, corre, la toma y dice: "¡un milagro, un milagro! Esta piedra es mágica, ella fue la que me salvó la vida, justo antes de la primera operación recuerdo haber visto esta misma piedra y después de eso quedó en mi mente, ahora que me la encuentre otra vez significa que ella en realidad intervino para salvarme, ¡un milagro!" exclama la señora con un rostro deslumbrado. El conductor intenta hacerle entrar en razón: "disculpe Madam, es solo una piedra, seguro se siente así por sus daños cerebrales, una piedra no puede..." pero es interrumpido por la señora: "¡Cálla!, ¿¡cómo puedes sugerir que estoy loca!?" la señora con indignación de inmediato lo despide.

La Madam organiza una fiesta invitando a sus conocidos y familiares. Todo aquel que recibió una invitación se sintió extrañado pues la señora nunca hacía reuniones, nunca socializaba, y pese de ser extremadamente rica nunca ayudaba a ninguno de sus familiares, ni a los más pobres los cuales en la familia abundaban. La fiesta inicia llena de lujos, comida y música, todos festejaban con alegría, muchos de los que sentían cierto desprecio a la Madam se les pasó por tan agradable velada. De repente la Madam sale diciendo que tiene un anuncio importante por hacer, "he sido parte de un milagro, el que me permite estar aquí hablándoles, fue increíble, lo que me ha hecho salir viva de tan terrible accidente no han sido los médicos, sino esta piedra" reveló un altar en donde la común y corriente piedra posaba. Todos los invitados estaban confundidos, la señora siguió hablando "estoy tan agradecida por lo que ha hecho por mí, la adoro y desde hoy voy a celebrarla y espero que ustedes me acompañen en las celebraciones también" lo decía con lágrimas en los ojos y mucha emotividad. Cuando terminó el discurso solo había silencio en la sala, las personas no sabían cómo reaccionar, la Madam miraba cómo la habitación entera se había paralizado, era un momento lleno de tensión en donde no se sabía si habría ridiculización o aprobación. Al rato uno de los invitados con el fin de romper la tensión dijo: "¡viva la piedra milagrosa, gracias a ella Madam vive, viva!" miró a todos como insistiendo a que se unieran a él, unos pocos empezaron a aplaudir y luego de un rato todos celebraran por la piedra. La reunión siguió después de eso, nadie mencionaba nada en contra de la piedra ni de la Señora, todos se divirtieron en la celebración.

Las reuniones se volvieron costumbre en la mansión, ahora todo el círculo social y familiar de la señora tenía el privilegio de disfrutar fiestas lujosas celebradas con relativa frecuencia, todas hechas con el fin de adorar a la piedra milagrosa. En las fiestas naturalmente se crearon diferentes tipos de rituales con la finalidad de rendir tributo a la piedra, eran bailes, reverencias, discursos, consignas, etc. La piedra se había convertido en un símbolo de la familia, y ésta de verdad permitió mucho, porque creó unión en los miembros de la familia, además de que varios familiares lograron beneficiarse de la fortuna de la señora, y mientras más entusiastas eran con el homenaje a la piedra más ayuda recibían. Había participantes en las reuniones que lograban expresar con total sinceridad agradecimiento y afecto hacia la piedra milagrosa, los brindis por la piedra estaban llenos de elocuencia y emotividad, mantenían a los invitados con una sonrisa y aplaudiendo con facilidad, todos aceptaban que la piedra era en realidad milagrosa. La señora notaba quiénes de sus invitados eran los más entusiastas, y los que lo eran terminaban siendo los que recibían más favores económicos por parte de la Madam. Luego de varios años, ya nadie comentaba si la piedra era milagrosa o no, eso era una verdad establecida en la familia y no había ningún cuestionamiento al respecto. Si alguna vez hubo dudas de que la piedra era milagrosa pues ya habían sido olvidadas, y dudarlo en la familia no tenía ningún fin.

Un chico muy pobre que también era parte de la familia atravesaba una enfermada que para poder ser tratada era necesario mucho dinero, pero como siempre se mantuvo alejado de la familia no había podido beneficiarse del cambio de actitud de la Madam, quien resultaba ser su tía lejana. Un día un familiar lo visita y le recomienda que asista a una de las fiestas de su tía, le dice que ella ya no era tan avara y desagradable, que más bien ahora ayudaba a los de su familia sin titubear dando largas sumas de dinero con facilidad y como el caso del chico era grave, con más probabilidad ella podría decidir ayudarle. El chico no se sentía a gusto con la idea de ir a pedir dinero, pero como estaba tan mal y al parecer era seguro que recibiría ayuda, decidió asistir a una de las fiestas. En la reunión se sentía extrañado de lo que ocurría, veía muchos rituales extraños y cuando preguntó por qué los hacían, quedó más sorprendido al saber que todo era por una piedra, por una simple piedra, el chico no podía creerlo. Los miembros de la familia le invitaban a participar en las actividades que rendían tributo a la piedra, pero él como se sentía tan incómodo sobre todo el asunto se reusó a hacerlo, la señora lo observaba notando con enojo la indisposición que tenía el chico de ser parte de la celebración a la piedra milagrosa.

Comienza la cena, se levanta el más cercano a la Madam dando un discurso sobre la vida, los milagros, y la deuda grande que tiene la familia con la piedra milagrosa. Lo hace con mucha elocuencia, todos, como usualmente terminan haciendo, le sonríen y aplauden, y merecido lo tiene porque se esmeraba bastante en cada brindis que dedicaba. Durante las conversaciones de la cena alguien le pregunta al chico qué opinión le merecía las celebraciones de la familia, el chico responde: "me disculpan, pero me parece raro todo esto de la piedra... digo, ¿cómo es que saben que la piedra en realidad tuvo algo que ver con la operación? Es una tontería pensar que una piedra común y corriente pueda causar milagros" Hay un silencio pesado luego del comentario, y se le podía ver el rostro de irritación a la Madam por la imprudencia del chico. Un invitado sonriendo cambia rápidamente el tema de conversación con un chiste, todos se ríen y la cena continúa como si nada hubiese ocurrido, pero después de eso, nadie conversaba con el chico, este rechazo continuó después de la cena, los invitados evitaban relacionarse con el muchacho a toda costa, éste lo nota y por eso decide irse de la fiesta, no sin antes intentar hablar con la Madam pues para eso había asistido a la reunión. Entra a la habitación principal y le dice a la Madam: "Tía, quiero pedirte un favor, estoy muy enfermo, no puedo costear mi tratamiento. Me dicen que has ayudado a mucha de nuestra familia y si me puedes prestar algo para iniciar mi tratamiento estaría agradecido". Madam se ríe y le dice: "¿¡cómo crees que te ayude luego de que le faltaste el respeto a la piedra milagrosa!?, ¡qué indignación!, no quiero volverte a ver en esta casa, ¡largo!". Sin más remedio el chico deja la mansión sin conseguir la ayuda que buscaba.

A los meses la enfermedad del chico había empeorado, el dolor era más intenso y todavía no alcanzaba a reunir lo necesario para iniciar el tratamiento. Entre el dolor y la angustia al chico le vino la idea de que quizás fue maleducado por dar su opinión, pensaba: "si es el hogar de la señora, debí respetar su creencia, es irrespetuoso criticar los pensamientos de los demás y no seguir las tradiciones en su mismo hogar, pues cada quien tiene derecho a sus creencias, lo mejor es irme a disculpar por no haber hecho lo correcto". Estos razonamientos parecían estar más motivados por la necesidad de conseguir un alivio a su dolor que por un reflejo de sus ideas propias ya que en realidad el chico era alguien orgulloso que usualmente no se echaba para atrás con su palabra y mucho menos mentía. Cuando llegó a la mansión le tuvo que insistir al portero para poder entrar que le dijera a la Madam que no venía con intención de discutir sino de disculparse, la señora le permitió una conversación a la final. Ella escuchó con paciencia las disculpas, decía el chico a su tía lejana cosas como que no era correcto violar las reglas de un hogar, que lo mejor es respetar las ideas de los demás, seguir las tradiciones por ser cortés, etc. Luego del discurso, la Madam alzando la voz y muy seria le dice: "Mira, en toda tu charla no escuché ni una vez que admitías que la piedra en realidad es mágica. Sé muy bien que necesitas ayuda médica y estoy dispuesta a dártela, todo lo que necesites, pero solo si te disculpas no ante mí, yo no fui a quien más irrespetaste, sino ante la piedra y que sea frente a todos en la reunión. Si lo haces te ayudaré, si no, no quiero verte más por acá". El chico se enfada por el trato que recibe, ya antes de irse sin disculparse con la piedra siente un fuerte dolor en su estómago, la enfermedad le afecta, él en ese momento baja su cabeza por causa del dolor y renuentemente dice: "sí, me disculparé con la piedra".

Ambos salen de la habitación y en el medio de la reunión dice en voz alta la Madam: "escuchen todos, el chico tiene un anuncio importante que hacer. Entonces...  ¿qué querías decir?". En ese momento el chico se para frente del altar y antes de decir las palabras de disculpas a la piedra, sus principios le empiezan a estorbar, queda como congelado por unos momentos cerrando los ojos y apretando los puños. La tensión era alta, todos veían aquel escenario en silencio, la señora lo observaba con frialdad esperando ver si acaso tomaría la decisión correcta, si superaría la prueba que le concedería sus ayudas económicas o quedaría condenado al desamparo. A la final el chico reacciona, su actitud cambia totalmente, con lágrimas en sus ojos dice alzando la voz: "¡disculpa piedra por haber dudado de tu magia, estaba tan equivocado, eres en verdad maravillosa!". Luego de un corto silencio los invitados le aplauden, la señora lo acoge en sus brazos mientras el chico lloraba, la reunión continuó normalmente. Desde ese momento el chico participó en todos los rituales con mucho entusiasmo, era bueno dando discursos, inventando actividades, planificando reuniones. Y lo bueno del asunto fue que la Madam le pagó todo el tratamiento médico y gracias a él logró superar su enfermedad. Según la Madam, la piedra no solo la había milagrosamente salvado a ella sino también al chico. Pero todavía quedaba un misterio, si acaso el chico en realidad creía que la piedra era milagrosa o si acaso todo era un acto para beneficiarse de la fortuna de la Madam, Si es un acto entonces el chico era un tremendo actor, sin embargo sea cual fuere el caso, no había mucha diferencia, la verdad ahí era que la piedra sí era milagrosa, era una verdad al igual como que el sol saldría al otro día.

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