La realidad simplemente está ahí, pero la verdad la construimos de
forma creativa como guía para satisfacer nuestros deseos en la
realidad. Entenderlo así, hace ver al mundo de forma más flexible, es
decir, no hay una necesidad de aprender "la verdad" y si se consigue una
buena, ésta se puede mejorar dependiendo de si nos permite guiarnos
mejor a través de la realidad o no.
No hay una sola verdad aunque
sí hay una sola realidad, como las verdades son inventadas de forma
creativa con un fin descriptivo, todo lo que señale alguna cualidad de
un objeto está siendo en cierto grado una verdad, solo depende de los
grados de precisión en la descripción y el aspecto y contexto del objeto
al que se quiera describir, por esto dos personas pueden describir el
mismo objeto con dos verdades diferentes y aun así ambas serían válidas.
También hay descripciones del objeto que aunque sean verdad, no nos
sirven como guía para nuestros propósitos, por lo tanto los mejores
tipos de verdades que podemos crear son los que nos guíen a la
satisfacción de nuestros deseos.
Decir esto no significa que todo
lo que se cree como cierto es verdad, hay falsedad cuando algo que se
considera verdad no logra describir al objeto de forma alguna y
normalmente gran cantidad de verdades que creamos no son puras, están
unidas a falsedades, pero la confrontación crítica de ellas ante la
experiencia las lleva a un proceso gradual de purificación para
hacerlas mejor, más no absolutas.

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